¿Cómo la misa diaria ayuda al matrimonio?

Es fácil de entender. Ya San Ignacio de Loyola nos hablaba de la ordenación de los afectos. Imaginemos. Tu vas a misa... y escuchas las partes de su estructura... perdón, gracias, alabanza, peticiones.


El perdón te genera un dolor de rechazo por lo que has hecho mal.

Las gracias te genera un sentimiento de alegría por aquellas cosas que quieres mantener.

La alabanza te hace extasiarte al relacionarte con Jesús, Dios.

Las peticiones, ponen la dirección en aquellas cosas que se quieren poner en manos de Dio, y que si las intentaras conseguir ahora te frustrarías.


Escuchar esto 365 días al año... te va haciendo modificar tu comportamiento. Como a su vez... todo esto gira en torno a los mandamientos...


- Amarás a Dios... Santificar las fiestas...No decir el nombre de Dios en vano.

- Amar al prójimo... no robar, no mentir, no cometer actos impuros (adulterio, etc.)

- Los mandamientos de inclinación o tentación...


Lo que haces diariamente es acercarte... a una situación de paz, y tranquilidad... y de mejora de la propia relación en el matrimonio (Tu primer prójimo) que hace posible la relación. Porque cada día tu comportamiento será menos egoísta, más fiel, más pensando en el otro, más sincero, más generoso (Si intentas cumplir los mandamientos).


A la par, ves a Dios, en la misa. La Eucaristía, antes y después de partirse el pan. Te queda claro que el sacrificio, el darse, el ceder (en todo, menos en cumplir los mandamientos) es una decisión, cómo Jesús en la última cena.


Y cuando ves partirse el pan, que representa a Jesús dándose... si piensas en la pasión de Cristo... te planteas... tantas cosas. ¿A quién he hecho sufrir yo hoy? ¿Qué sufrimientos de los demás he ignorado? ¿A quién he hecho de menos? ¿He condenado a alguien? ¿Me he limitado a mirar sin ayudar? Todo esto día tras día... te hace crecer en el matrimonio.


Además... ojo, si estáis enfadados tenéis que daros la paz y resolver el enfado, antes de comulgar...


Además... si vas acumulando faltas, pecados veniales, te confiesas y te quitas eso de la cabeza y vuelta a empezar.


Además tienes un entorno (grupo de personas que van a misa) que en teoría debería ser facilitador de la unión y la reconciliación en el matrimonio. Un consejero (sacerdote) que debería abogar por la reconciliación y unión en el matrimonio, sistemas de ayuda para familias (COF).


Además... si un día hay un problema grave... lo suyo es querer seguir comulgando... esa fuerza en el querer seguir comulgando, puede que sea nuestro seguro matrimonial...tal que nos obligue, a pesar del sufrimiento a arrepentirnos de los fallos, para poder volver a comulgar.


San Juan Bautista, mártir en defensa del matrimonio, ruega por nosotros.

Virgen María, elegida por el que todo lo puede, ruega por nosotros.

Señor, Jesús, hijo de Dios, ruega por nosotros.


La misa diaria no es una obligación, pero si era una recomendación por ejemplo en el catecismo de San Pío X. Obvio.


Artículo de opinión, escrito por Luis Gonzaga Palomar Morán.

* Se admiten correcciones o comentarios.

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