"Padre nuestro..., ¡líbranos del mal!"

Con el conocimiento, por ello, de las presentes adversidades en que se encuentran hoy las almas, la Iglesia y el mundo, trataremos de dar sentido y eficacia a la acostumbrada invocación de nuestra oración principal: "Padre nuestro..., ¡líbranos del mal!". Que a todo esto os ayude también nuestra bendición apostólica. - San Pablo VI - https://www.deiverbum.org/mt-13_24-43/



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